miércoles, 20 de abril de 2016

“La casa del horizonte”

Aquella casa no es  casa,
a veces apena es mía,
solitarios  cuadros, solos,
en la pared fría, silenciosos.
 
La casa no mira al mar,
el mar mira hacia la casa,
en las ventanas…
llora el naufragio.
 
Por la otra orilla,
donde duermen los sueños,
la sonrisa perdida,
y los días en letargos.
 
Allá, a lo lejos,
se divisan palabras
de oscuras sombras
y dañinos  vientos.
 
El tiempo está atado,
-ya lo he dicho-
la muerte es una silla
el dolor un cansancio.
 
A veces, cuando se empaña
el cristal del horizonte,
un nuevo amanecer
brilla para limpiarlo.
 
Y, la silla es una esperanza
donde descansa el cansancio.

Código de registro: 1604217281352
 


 

 

Mis pensamientos y reflexiones.
 
Al dejar de pensarte la luz volvió a mi vida.
Lola Barea.