miércoles, 17 de enero de 2018

Le llamaban "La Loca"

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Relato
 
La recuerdo, como si fuera hoy mismo, cuando aquella mujer sin nombre, quien  las vecinas les llamaban “La Loca”, pasaba por mi calle hacia el puerto a esperar los barcos pesqueros, con la esperanza de recibir unos pescados.

Los pescadores, quien la conocía, les tenían, ya preparado, unos pescados.
Ella los guardaba en su mochila de cuero despellejado y La Loca se alejaba del puerto, muy  feliz.

También recuerdo una tarde lluviosa, cuando, mirando por la ventana, vi a La Loca andando hacia el puerto y caminando por el centro de la calle, con expresión sonriente y segura. De pronto, un coche dobló muy rápido la esquina, casi atropellándola. El conductor, asustado, le gritó “¡Estás loca, súbete a la acera!”

La Loca, sin ser consciente de lo que ocurrió, siguió por su camino.
El conductor se bajó de un coche verde y con un faro roto, cogió a La Loca por un brazo y la empujó hasta  la acera, sin dejar de gritar.

Ante aquello no me pude contener.  Abrí la ventana y le grité al enfurecido conductor. ¡Suelte a esa mujer ahora mismo, si no quieres que llame a la policía!

¡Usted no se meta! ¡No ves que está loca, va caminando por medio de la calle y casi le mato! Me dijo aquel hombre regordete, de baja estatura y echando espuma por la boca.

¡Y usted no sabe que va en dirección prohibida! ¡Esta calle es peatonal!
Mis gritos y los gritos de aquel desconocido conductor se juntaron con el ruido de la lluvia.

¡Tú, y tú, callaos las bocas! nos gritó La Loca, mirándonos con ojos grandes  y señalando con su dedo amenazante. ¡Dejadme en paz!  Por vuestra culpa voy a llegar tarde al puerto. Estoy harta de escucharos.
Sois, tal para cual, un par de locos…. ¡locos!

 -Los cuerdos y los  locos, dan vueltas en la batidora del mundo, cuando se detengan a pensar… ¿Quién es quién?
 
Código de registro: 1706012493715
 
Queridos amigos y amigas. A todos les doy las gracias, por vuestra paciencia, por estar aquí, a pesar de mi ausencia.  A veces, no estamos donde quisiéramos estar...
Os dejo con cariño besos y abrazos.
 
GRACIAS.
 
Lola Barea

miércoles, 18 de octubre de 2017

“La gaviota y el faisán” Fábula.

Queridos amigos todos, esta fábula  "La gaviota y el faisán" ya fue publicada en Una estrella una inspiración el  21/2/ 2013, pero me hace ilusión volverla a publicar. Gracias, y mis abrazos para todos, todas.
 
***
 
Una gaviota observaba, la belleza del faisán, lo bien que vivía, en una  granja bonita y agradable. También tenía una  arboleda fresca y agua dulce, un buen refugio, pero, sobre todo, comida abundante servida por un granjero simpático.
 
Qué suerte tienes faisán,  no te falta de nada, lo tienes todo, hasta la belleza posees, le dijo la gaviota. 
Sin embargo, (siguió hablando la gaviota)  yo tengo que pescar todos los días, luchando contra los fuertes oleajes de la mar, para poder sobre vivir, y para colmo  hasta me suelen llamar la rata de los mares.

Mala suerte la tuya, gaviota. Me has caído bien, y quiero hacer un trato contigo.
Yo tomaré tu puesto,  y tú te quedaras por una noche y  un día en  el mío,le propuso el faisán.
Oh, gracias faisán. Nunca olvidaré tu buena acción conmigo, aceptó la gaviota emocionada.

La gaviota se instaló inmediatamente en la granja, y el faisán con la misma rapidez, se alejó de ella.

A la mañana siguiente, unos cazadores tirotearon a los faisanes. Entre ellos cayó la gaviota.

Cuando acabó la temporada de caza…el faisán volvió a la granja.

Moraleja: Obsesionarse  con querer tener  lo que otros poseen,  es síntomas de envidia. La cual, es un impedimento para avanzar en la vida.
Ponte tus propias metas, lucha para alcanzarlas, y disfrutarás el doble, tus logros conseguidos.

Y no olvidemos que: Nadie cambiará su miel por tu hiel.


Lola Barea

martes, 26 de septiembre de 2017

“Olor a café”

RELATO
Apenas había luz del día, cuando llegó a mi nariz un olor a café. Me resultó extraño.
Esta zona está apartada. Solo hay dos casas, la mía y la  otra que  está vacía hace años.
Me eché un chal por los hombros y salí al jardín. Solo se oía los pájaros y mis pasos.

Me acerqué al muro que separa  mi casa de la otra. A  la pared puse un barreño.  Lo subí con cuidado y miré. Ya no tenía dudas. El olor a café salía de la casa vacía.

El cartel “SE VENDE” seguía colgado en  la reja principal, casi cubierto por unas ramas del jazmín. Las ventanas, siguen cerradas a cal y canto.  El jardín cada vez más descuidado, todo está asilvestrado.  Las paredes con verdines y desconchadas. Miré hacía el tejado, comprobé que no salía humo de la chimenea.

Pensé en llamar a la policía, pero, todo estaba tranquilo. Decidí esperar un día más, para asegurarme, que allí  no había  nadie.

Esa noche, apenas dormí. Me levanté sobre las cinco de la mañana, me asomé por la ventana, todo estaba oscuro y en silencio.
La casa vacía seguía igual, con la puerta y ventanas cerradas.

Me preparé una manzanilla, cogí un libro y me senté cerca de la ventana del salón.  La abrí un poco para poder respirar el agradable frescor de la mañana, y escuchar  la música de los pájaros, su rutina de siempre, que me gusta oír. Eso me hace recordar el significado de la vida.

Después, de un sorbo de mi infusión, abrí el libro por donde lo dejé el día anterior, exactamente por la página cuarenta y dos.

Empecé a leer: “No dejes escapar mi cariño,  no permitas que el silencio se apodere de nosotros…aclárame mis dudas y dime, que no me encuentro en un mundo desconocido, no calles y dime, que no estoy viviendo sin la vida, si es así, no me dejes aquí, frente a una silla vacía y una taza de café, ya sin aroma y frío”
 
Código de registro: 1706082553715

Lola Barea

jueves, 7 de septiembre de 2017

“Al viento le preguntó”

 
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Queriendo día tras día y te quiere
montañas de su vida ilusionada
furia de mares dócil y calmada
versadores de flores lo prefiere.

Con sus puertas abiertas se requiere
al ser por el amor apadrinada
va dejando caer la enamorada
entre seda y algodón del que nunca hiere.

Al viento preguntó por su caricia
aquella que quedaba en suave brisa
un tatuaje del árbol y en primicia.

Lejos queda lo que no se divisa
breve olor de clavel, dulce delicia
y vuela por el aire tu sonrisa.
                      ***

Código de registro: 1604097190645
Lola Barea Barrera.

viernes, 14 de julio de 2017

"Cuando lleguen las chicharras"

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Retumben esas cuerdas de  guitarras,
que vibren el fandango y bulerías
alegría es fortuna en loterías
y que llegue el verano  de chicharras.
 
Que sepan escucharte cuando  narras,
disfrutar todo aquello que querías,
no seguir las inútiles porfías
ni querer conservar el tiempo en jarras.
 
Dejar pasar el mal viento y ventisca,
breve su caminar hasta llegar,
se adentran y se pierden en la mar.
 
La vida sin amor se vuelve bizca
como todo y la nada es el amar,
y en barco de papel es naufragar.
 
 

 
Código de registro: 1702050549421
 
Autor: Lola Barea.
Gracias a todos.