domingo, 22 de enero de 2017

¡Que te calles!

 
Voy a pedirle a mi voz que dimita,
que dimita de todo y para todos,
y a mis palabras, ¡esconderos!
en lo que dicen que es el silencio.

Dimito antes de llegar a vieja
de mis letras y de ti, y de mí,
del escandaloso río, y del viento
que no deja en paz a la alameda.

Allí donde el horizonte se perdió,
donde se evaporó el perfume, ahí,
en la profundidad de la raíz, ¡quédate!
en los versos enmudecidos…
y yo con ellos.





Lola Barea.