martes, 21 de abril de 2015

“Mi rosal herido”

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Tu grave herida es el agua que bebo,
dañando mi garganta tan cruel rayo,
rosas fallaron por el claro mayo,
ya mi perfume ni pruebas ni pruebo.

Luchando por vivir un tiempo llevo,
ante las puertas de la muerte me hayo,
de aíre hago mi aliento y me desmayo,
porque florecer ni se ni me atrevo.

Las caricias del pájaro que llega
y su cantar mis ramas estremece,
traen un frescor igual a hierbas de vega.

En la espesura del jardín se mece
un lirio, que al compás del viento juega,
y mientras muero todo nace y crece.

Lola Barea Barrera.