martes, 26 de septiembre de 2017

“Olor a café”

RELATO
Apenas había luz del día, cuando llegó a mi nariz un olor a café. Me resultó extraño.
Esta zona está apartada. Solo hay dos casas, la mía y la  otra que  está vacía hace años.
Me eché un chal por los hombros y salí al jardín. Solo se oía los pájaros y mis pasos.

Me acerqué al muro que separa  mi casa de la otra. A  la pared puse un barreño.  Lo subí con cuidado y miré. Ya no tenía dudas. El olor a café salía de la casa vacía.

El cartel “SE VENDE” seguía colgado en  la reja principal, casi cubierto por unas ramas del jazmín. Las ventanas, siguen cerradas a cal y canto.  El jardín cada vez más descuidado, todo está asilvestrado.  Las paredes con verdines y desconchadas. Miré hacía el tejado, comprobé que no salía humo de la chimenea.

Pensé en llamar a la policía, pero, todo estaba tranquilo. Decidí esperar un día más, para asegurarme, que allí  no había  nadie.

Esa noche, apenas dormí. Me levanté sobre las cinco de la mañana, me asomé por la ventana, todo estaba oscuro y en silencio.
La casa vacía seguía igual, con la puerta y ventanas cerradas.

Me preparé una manzanilla, cogí un libro y me senté cerca de la ventana del salón.  La abrí un poco para poder respirar el agradable frescor de la mañana, y escuchar  la música de los pájaros, su rutina de siempre, que me gusta oír. Eso me hace recordar el significado de la vida.

Después, de un sorbo de mi infusión, abrí el libro por donde lo dejé el día anterior, exactamente por la página cuarenta y dos.

Empecé a leer: “No dejes escapar mi cariño,  no permitas que el silencio se apodere de nosotros…aclárame mis dudas y dime, que no me encuentro en un mundo desconocido, no calles y dime, que no estoy viviendo sin la vida, si es así, no me dejes aquí, frente a una silla vacía y una taza de café, ya sin aroma y frío”
 
Código de registro: 1706082553715

Lola Barea